domingo, 6 de mayo de 2012

Quilting bee

Por fin os puedo contar esta historia! Un quilting bee es cuando varias mujeres se juntan para trabajar en el mismo quilt, lo habréis visto en alguna película, seguro.
Pues bien, cuando mi sobrina nos anunció que esperaba un varón, en mi cabeza empezaron a surgir diseños de quilts para niños; azules, grises... Y de repente se me ocurrió. ?Por qué no trabajamos sus tías-abuelas? Me pareció una idea genial y cuando lo dije, las respuestas no se hicieron esperar.... Estas loca!!!!
Claro! No os dije que mis hermanas no cosían y no habían hecho patchwork antes. Una locura? Noooooo, qué va!
Pensé en un quilt de estrellas sobre fondo blanco. Cada una debería hacer dos estrellas y yo me encargaría de unirlas y acolchar.
Cada estrella refleja claramente el carácter de su autora: Rosa, que vive en Italia, se apuntó a clases de patch: sus estrellas son dulces, primorosas y de tonos suaves. Bego, se lió la manta a la cabeza y se lanzó ella sola a la aventura: corta, cose, descose, desespera, vuelve a coser... Perfectas! Ana, rapidísima, compró las telas el primer día, montó las estrellas y salió corriendo a empezar otro trabajo. Estre, bueeeenoo...., Estre viajó en esas fechas a Nueva Zelanda, recorrió tiendas de patchwork (para mi regocijo) compró las telas que más le gustaban y con un trueque y un truco, me convenció para que le montara yo sus estrellas.
 Cuando las tuve todas en mis manos, empezó la diversión, las estrellas no coincidían en tamaño ni en color de fondo, pero las telas de Bunny Hill tenían la solución, unieron las estrellas con unos marcos perfectos y la sexta estrella, la utilicé para la trasera ampliándola.
Así tenemos un quilt reversible y muy versátil.
El acolchado esconde algunos secretos que su dueño tendrá que ir descubriendo con el tiempo.

 Aquí las felices autoras (entre octubre y mayo las volví locas, pero tengo que decir que este no es el último quilt que van a hacer. Las tengo enganchadas a la secta del patch)
 Y este es mi lugar favorito. Aunque las nubes de tormenta que se ven nos dedicaron un buen chaparrón antes de acabar la sesión de fotos.



lunes, 16 de abril de 2012

Los bolsos de Francesca

¡Qué mala es la envidia!

Y lo sé porque soy una envidiosa. Y lo confieso. Os cuento, mi hermana vive en Italia y porque yo la embarqué en un proyecto del que os tengo que hablar, se apuntó a clases de patch. ¡Y le gustó! Así que cuando Francesca Ogliary organizó allí un curso para hacer un bolso, no lo dudó un momento. Lo hizo y nos mandó fotos...


Y el resto de mis hermanas y mi madre (que la metemos en todo); pensamos ¿por qué no? El patrón es el de su libro El canto del Mar, (muy recomendable). El viernes nos fuimos a Ikea a comprar las lonetas y telas para el interior; allí hay para todos los gustos.

El domingo (un día de lluvia muy inspirador), nos juntamos para comer y después del café, salieron telas, alfileres, hilos....


 En dos horas la fábrica de bolsos había producido nada menos que ¡6 bolsos!. Yo me hice los dos tamaños que aparecen en el libro.

Siempre el mismo patrón, pero las telas le dan un aire completamente diferente. Una tarde de costura, risas, estress. Exhaustas, alguna con jaqueca, nos fuimos a casa cada una con un bolso debajo del brazo.

La semana que viene, lo intentaremos con la flor. Y es que la envidia es muy mala ;)

domingo, 1 de abril de 2012

Log cabin


Por fin terminé este quilt! En 1998, la técnica del log cabin fue la primera que aprendí. Tan emocionada estaba que convencí a mi hermana de que la usara para hacerse un quilt para su cama! Agrandamos el patrón para que fuera más rápido, echamos mano de todos los retales que había por casa y...
13 años mas tarde, los cuadrados casi terminados dormían el sueño de los justos en una bolsa de labores olvidada!
El año pasado la retomamos por fin! Eso sí que era un UFO (proyecto sin terminar). La montamos, y fue un dolor acolcharla porque como tiene una basa de lienzo moreno donde va el dibujo, al final son un montón de capas... 
 El log cabin es muy versátil a la hora de montarlo pero nos decidimos a hacerlo así porque parece iluminado por rayos de luz. 
 Hoy mi hermana se la llevo a su casa. Qué descansada me quedé!










¿Tenéis alguna labor olvidada? Quizá sea hoy el día de retomarla...

domingo, 25 de marzo de 2012

Swoon



Swoon es un proyecto de Camille Roskelley. Las que navegáis por blogs americanos, por flickr, o instagram, notaríais un boom por este patrón. La diseñadora propone un quilt con nueve estrellas, pero a mi me pareció una buena idea para un quilt de bebé, ampliar el patrón y hacer una sola estrella central.



Es para el bebé de una amiga muy querida, como era niña trabajé combinando rosas con grises y usando un beige de fondo, pero me resultaba muy apagado, muy romántico pero un poco "light".
Así que fui a buscar otras telas y encontré esta roja de lunares que me encantó.
La combiné con las otras y de casualidad encontré para el fondo la tela inversa a la que había utilizado en la otra cara!




Así que con dos estrellas centrales hice el quilt reversible! Romántico y relajado por un lado, brillante y alegre por el otro.


A la hora de hacer el sandwich tuve mucho cuidado para que encajaran pero sabía que al acolcharla se moverían, así que me decidí por un acolchado libre de "loops", lazos que se enredan arriba y abajo.

Está cosido con mucho cariño y con muy buena energía. Es para un bebé al que tenemos muchas ganas de conocer, así que cuando me sentaba a coser para ella, me daba una alegría... Este quilt está lleno de sonrisas y buenos momentos!
Estoy deseando que abrace a su dueña!

domingo, 18 de marzo de 2012

Pinwheels galore/ molinillos a montón


Esta es mi primera labor original, en el sentido de que no está copiada de ningún patrón, aunque recibí mucha ayuda.




Cuando hice este quilt para Sol, usé cuadrados de 5 pulgadas a los que les añadía en las esquinas otros cuadrados de 2.5 pulgadas. 
Para coserlos, dibujé la diagonal y cosí a un cuarto de pulgada a los dos lados de la diagonal. Así de cada cuadrado me sobraban otros cuatro mini-cuadrados bicolores con los que iba montando los molinillos.

No tenía muchos así que decidí mezclarlos con colores lisos y añadirles los bordes en blanco.

Soco fue quien me propuso montarlo "en punta", y acertó.

Fue un trabajo laborioso, me llevó tiempo (yo lo quiero todo rápido y esta fue una lección de paciencia) pero me gusta mucho. Y saber que fue de restos me reconforta.


Me cuesta tirar tela y ahora guardo hasta los retales más diminutos, a ver dónde hago sitio para tanto, porque ¡nunca se sabe!