Quizás os suena exagerado, pero dejadme que os explique: Amanece un sábado soleado, un día precioso de otoño de esos que al sol se está estupendamente, un paisaje precioso, una casita con la decoración cuidada al mínimo detalle, ¡preciosa!, la chimenea encendida, una mesa llena de telitas, hilos, lanas... y seis amigas unidas por una pasión común. ¿Qué? ¿es el paraíso o no? Y yo me colé...
Pues sí, Belén me invitó al ya famosísimo "quilt camp" y disfruté un montón. Y además aprendí mucho. Seis mujeres super-generosas que ponían encima de la mesa sus telas, sus preciosas lanas (me encanta la textura que dan las lanas al las labores de aplicados) y unos hilos que no recuerdo cómo se llaman pero que me enamoraron. Compartieron conmigo sus habilidades, sus truquitos y, sobre todo, me encantó ver cómo se desarrolla ese proceso de elegir colores. Probaban con uno, con otro... (ese está bien, ese..., ese,ese, ¡perfecto!)
Este es el proyecto que eligieron según aparecía en el libro de Jan Patek
Y así iba quedandoAquí Isa y Carmen, súper aplicadas. Me reí mucho con la música, las anécdotas, las opiniones...
A las 8.30 me tenía que ir, pero me costó, me hubiera quedado hasta terminar el proyecto. Lo disfruté muchísimo y estoy muy agradecida. Gracias por vuestra acogida y a Belen, que es la anfitriona perfecta, mil gracias!











































